La milenaria y solvente práctica de la meditación consiste en el ejercitamiento metódico de la atención mental y el cultivo armónico de la mente, a fin de potenciar todos los recursos mentales, aprender a encauzar positivamente el pensamiento y dejar de pensar, purificar el inconsciente, mejorar la calidad de vida psíquica y la afectividad, adquirir sosiego y equilibrio, superar la ansiedad y frenar el estrés y de manera muy eficiente, cooperar con el practicante para mejorar en mucho su salud mental, emocional y orgánica. Los requisitos básicos de la meditación son:

  • Postura corporal estable y con el tronco y la cabeza erguidos.
  • Moverse lo menos posible y hacerlo con lentitud y consciencia cuando sea inevitable.
  • Respiración pausada y a ser posible por la nariz.
  • Esfuerzo consciente y bien dirigido, motivación correcta.
  • Atención consciente, disciplinadamente dirigida hacia el soporte de la meditación.
  • Inquebrantable ecuanimidad.

   Meditando aprendemos a meditar. La clave del éxito es la práctica asidua. Si no puede meditar todos los días, hágalo por lo menos dos días a la semana. La meditación es fuente de calma mental, lucidez y armonía.

 

 

 

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