El yoga físico es una completa ciencia integral de la salud. Sus técnicas favorecen el cuerpo, sus funciones y energías. Se sirve del cuerpo como instrumento de bienestar y perfeccionamiento. Sus milenarios métodos son de gran eficacia preventiva, terapéutica y recuperativa. Incluye, entre otras, las técnicas de relajación y las posiciones corporales que permiten beneficiosos estiramientos sostenidos y automasajes muy profundos. Estas posturas, conocidas como asanas, activan y potencian todo el organismo, equilibran el sistema nervioso autónomo, sosiegan el ánimo y armonizan todas las funciones y energías psicosomáticas. Pueden ser realizadas por cualquier persona y, como no estresan el corazón, representan por excelencia la práctica idónea para personas mayores, del mismo modo que son también sumamente recomendables para adolescentes. Su práctica favorece la mente y el aparato emocional.

El practicante debe ejecutar estas posturas atendiendo a los siguientes requisitos:

  • Las posturas deben realizarse con el estómago vacío, prendas cómodas y holgadas, sobre una superficie ni demasiado dura ni demasiado blanda.
  • Hay que efectuar movimientos lentos, conscientes y controlados y evitar los bruscos o impulsivos.
  • Cada practicante efectúa la postura hasta donde le resulta posible y la mantiene el tiempo indicado.
  • Durante la postura, la respiración debe ser pausada y nasal y la mente debe permanecer muy atenta.
  • Hay que ir realizando esfuerzos siempre razonables y paulatinos, pero nunca excesivos, ni al hacer ni al mantener la posición.

Hemos preparado siete programas o tablas a partir de treinta posiciones especialmente seleccionadas. El practicante, basándose en estos programas orientativos, podrá preparar por sí mismo otros muchos a su conveniencia.